RETO: dejar de quejarse

Con esto de septiembre, y el año nuevo real, uno de mis propósitos es dejar de quejarme. No me considero una persona excesivamente quejica, pero cuando me quejo me he dado cuenta de que entro en una espiral que me agota la energía. ¿Te ha pasado?

Verás, no creo que quejarse sea lo peor del mundo pero sí siento que vicia y no aporta. Por eso quiero dejar de quejarme o, al menos, dejar de quejarme tanto y no entrar en esos círculos.

¿Me acompañas?

Dicen que hacer públicas nuestras intenciones ayuda a hacerlas más reales, a crear tribu y tener apoyo y a comprometerte con más firmeza con el propósito. Así que, aquí estoy: publicándolo, retándome e invitándote a que me acompañes.

Pero… ¿cómo? Indagando por Internet, leyendo y por mi propia experiencia te cuento cómo hacerlo en cuatro sencillos pasos, si quieres:

  1. Lo primero es darnos cuenta, tomar conciencia. ¿Cuánto me quejo? ¿Por qué me quejo? ¿Con qué fin? ¿Qué consigo quejándome? ¿Cómo me siento al quejarme? Pueden parecerte una tontería de preguntas, pero te invito a que te tomes tu tiempo para reflexionar sobre ellas y hacerte consciente de tu forma de enfrentar ciertas situaciones. Quizás te sorprendas.
  2. Después de reflexionar sobre esto, pregúntate: Esto por lo que me quejo, ¿tiene solución? Si la tiene, ponle solución para que no te moleste y no te quejes más. Si no hay solución, enfrenta la situación de otra manera sin entrar en el bucle de la queja.
  1. Cambiar queja por gratitud. Cuando te quejes o detectes que vas a quejarte, para. Observa. Y cámbialo por una frase de gratitud. La gratitud es la energía que queremos cultivar para conseguir dejar la queja atrás. Eliminar pensamientos y hábitos ‘negativos’ es muy difícil, funciona mejor sustituirlos por pensamientos y hábitos ‘positivos’.
  1. Negarse a participar en conversaciones de queja. Al principio es muy difícil, puedes pensar que es incluso imposible, pero poco a poco se logra y se nota la diferencia, recibiendo lo que das.

Para poder llevarlo a cabo te propongo que te fijes el “Día sin queja”.

Elige un día de tu semana, el que tú quieras y el que pueda parecerte más sencillo para empezar, pero que te suponga un reto para ir empezando a sentir el cambio. Lleva a cabo los cuatro pasos durante ese día y observa si sientes cambios, si te sientes mejor.

Poco a poco, podrás ir aumentando los días hasta que la no-queja se convierta en un hábito y te ayude a cultivar energías que te hagan sentir mejor.

¡Ojo! No quejarnos no significa que haya situaciones que automáticamente nos vayan a dejar de molestar, tampoco significa que pueden tomarnos por tontas. Dejar de quejarte te hará consciente de que una situación no te gusta y te ayudará a tomar acción y cambiar la situación si puedes. ¿Y si no puedes? ¡No hay nada que hacer! Tampoco quejarse, podrás observar que eso te molesta y elegir la actitud con la que quieras enfrentarlo.

¿Te animas a intentarlo?

¡Un abrazo lleno de luz!

Lei.

oportunidad(es)

Desde que empezó todo esto, tenemos más oportunidades que nunca para todo. Para hacer de todo. Para ser productivas. Para seguir aprendiendo. Para seguir ejercitándonos. Para seguir activas. Para hacer limpieza. Para ordenar la casa. Para seguir siendo ovejas del rebaño.

Admito que yo también ofrecí -y ofrezco- ‘oportunidades para’ con las clases de yoga online. Admito que desde el principio me hice una lista de cómo iba a hacer, de qué iba a hacer en este retiro hogareño. Admito que incluso esa lista me ha agobiado en algún momento.

Sí, tenemos muchas oportunidades. Hay mucho donde elegir, pero se nos ha olvidado ofrecer lo más importante de todo: NO HACER NADA.

Puedes no ser productiva (que por otro lado… ¿qué es ser productiva?). Puedes dormir todo el día. Puedes engordar. Puedes no leer. Puedes no escribir. Puedes estar enganchado a la TV, a Netflix, a YouTube a lo que quieras. Puedes simplemente tumbarte a mirar las musarañas. Puedes hacer todo o puedes NO HACER NADA.

Y no pasa nada.

Bueno sí, pasa que vas a escucharte y respetarte; que es lo que más te mereces.

Date permiso. A veces esto es lo que más nos cuesta. “Apagar” ese run run en la mente que nos dice que ‘deberíamos’ estar haciendo cosas, ese run-run boicoteador que nos ha inculcado esta sociedad de la producción.

Permítete no hacer nada.

Permítete tocarte el higo todo el día.

Permítete.

Te mando luz,

Lei.

Luna Nueva 🌚

Una fase que podemos aprovechar para soltar lo que no queremos y elegir con qué quedarnos. Una fase para cerrar este ciclo y comenzar uno nuevo. Un buen momento para pasar página y empezar a escribir en una nueva página: hábitos, intenciones, cuidados… 🤲🏼

🔸 ¿Cómo? 🔸

Te invito a que tomes un momento para ti, para estar contigo misma y escucharte.
Puedes, tal vez, quemar Palo Santo o incienso, encender velas… Tal vez poner música… Crea un ambiente de calma, con lo que sea que conectes, que sea un espacio seguro donde poder estar un ratito contigo misma. 🧘🏽‍♀️

Obsérvate. Observa cómo has estado esta fase, repasa mentalmente los momentos más significativos. Llévate el aprendizaje de esta fase y ahora selecciona qué semillas vas a plantar para esta fase, cuáles te gustaría cuidar, regar y que floreciesen en las próximas fases. 🌼🌷

Toma todo el tiempo que necesites para repasar estos momentos, seleccionar qué hábitos e intenciones quieres cultivar 🌱

Cuando decidas qué semillas vas a cultivar, coge papel y lápiz, y escríbelas. ✏️📄

Cuando hayas escrito tus intenciones, puedes tomar un momento para respirar y repasarlos mentalmente. Cierra los ojos y repite esas intenciones, llevando tu energía a ellas. ✨

En este momento de conexión contigo, puedes meditar por unos instantes, bailar, fluir… Déjate llevar por esta energía lunar de nuevo ciclo, siente tus intenciones dentro de ti y llévales tu energía de la manera en la que más conectes con ello. 🕯️

Y tú, ¿tienes algún “ritual” de Luna Nueva? 🌑✨

Namasté.

cultivar la p r e s e n c i a 🌱

Presencia en el presente, en el aquí y el ahora, en lo que está pasando ahora mismo dentro de mí. 
La sobreinformación me ha saturado, ya tenemos suficiente demasiada información del exterior y yo he necesitado parar, apagar y volver a mí.He roto a llorar. Me he permitido llorar sin tensión, sin ese pensamiento de “para de llorar, tranquilízate”, he llorado hasta vaciarme, con el corazón abierto, permitiéndome sentir todo lo que venía, todo lo que se quedaba, todo lo que se iba… Y me he abrazado. Me he abrazado mucho, con todo el cariño que he sido capaz de transmitirme y me he calmado. 
El llanto ha vuelto en varias ocasiones, las ganas de huir no sé muy bien de qué, echar a correr sin rumbo, tal vez en busca de esa libertad que anhelo. ¿Libertad que anhelo?Desde la calma, he respirado. He respirado profundo, he respirado lento, he respirado rápido. Observando qué pasa en mí en cada momento, observando mi cuerpo físico y mi cuerpo emocional. Conociéndome más, aceptando lo que viene, lo que soy. Cultivando así la presencia en mí. Vuelvo a mí, miro hacia dentro y me abrazo. Con lo que haya dentro. 

Con la mirada hacia dentro y el corazón abierto, me escucho. Me cuido. Acepto mi vulnerabilidad, la aprecio y la agradezco, con humildad, puesto que me hace más humana y eso me hace sentir viva. 
No es fácil, pero estamos en el camino. 

Hoy, que es Luna Nueva, es un momento ideal para cultivar esas semillas que queremos que broten en nosotras mismas. Te invito a que escojas tu semilla, tu propósito, tu intención y la abraces, la riegues con tu presencia, tu cariño, tu amor y dejes que brote, crezca y florezca cuando sea su momento. 


Yo hoy cultivo mi semilla de la presencia, de volver a mí.

Retiro Hogareño

Vas por la autopista a 200km/h y, de repente, alguien tira del freno de mano. Derrapazo, vértigo, saltan los airbags y… STOP. 


Así es más o menos como yo sentí el anuncio de la cuarentena. No podéis salir de casa. Por ahora, durante 15 días y probablemente sean más. Vértigo, ansiedad, miedo.

He leído un montón de opiniones sobre esto de quedarnos en casa y haber exagerado la gravedad del asunto. No, no pasa nada por quedarme en casa y sé que hay muchísimas personas en peor situación que yo. No es una lucha de quién sufre más, quién está peor… Somos seres distintos, con distintas maneras de afrontar las situaciones, con situaciones totalmente diferentes. Pero creo que la inquietud se ha disparado en muchísimas personas debido a esta situación. De todas las clases sociales, de todas las edades, de todas las condiciones… Da igual. Está bien sentir. Tienes derecho a sentir, tienes derecho a asustarte y no saber qué hacer en tu casa. Sí, en tu casa.

No te voy a decir qué hacer en estos días ni voy a pintarte esta situación de color de rosa. Paso de órdenes y de romanticismos. Te hablo desde dentro cuando te digo que yo también siento miedo, ansiedad, inquietud… Sé que no soy persona de riesgo en cuanto al coronavirus, pero sí soy persona de riesgo para padecer otras enfermedades y malestares… Por eso decido cuidarme

Estos son los primeros hábitos que me escribí para no olvidarme y para mantener un ritmo ‘normal’ que no me genere más malestar. Decido cuidarme y compartir -sobre todo por Instagram– mis estrategias para sobrellevar la situación por si a alguien más le pueden servir.

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Durante estos días, reflexionando y hablando con amigas… He decidido llamarlo “retiro hogareño”. Quizás a ti esto no te sirva, pero a mí el lenguaje me ayuda muchísimo y referirme a esta situación de una manera positiva me ayuda a verlo de otra manera. Sigue siendo una mierda de situación, pero al menos consigo darle una vuelta y sentirlo de otra manera.

Por otro lado, me estoy manteniendo bastante ocupada haciendo Yoga: grabé un vídeo para YouTube (puedes verlo aquí), he dado clases de Yoga por Skype, he practicado Yoga para mí, he practicado Yoga con mi pareja. Y seguiré haciéndolo porque cada vez me sienta mejor y me ayuda a sobrellevar la ansiedad y a que se me pase el tiempo más rápido.

¿Cómo lo llevas tú? Te leo en comentarios
💛

Abrázate fuerte, te mando mucha luz.